Baja el número de inmigrantes empadronados en Catalunya

El número de extranjeros empadronados en Catalunya se redujo en 17.437 (1,39%) entre entre julio de 2009 y enero de 2010, según datos provisionales de la Secretaría para la Inmigración del Departamento de Acción Social y Ciudadanía de la Generalitat.
En la comarca barcelonesa del Bages se ha reducido por primera vez desde 1998. En fecha 1 de julio había en el Bages 185.524 personas empadronadas, de las cuales 22.886 eran extranjeras; a el 1 de enero de 2010 las personas empadronadas eran 185.554, de las cuales 22.755 eran extranjeras.
Otras comarcas de Barcelona que han visto reducida la población inmigrante son el Barcelonés, con un descenso del 3,92% y el Alt Penedès, con un descenso del 0,63%.
HOMBRES. El descenso ha sido más notable entre los hombres (un 2%) que entre las mujeres (un 0,6%) y se ha notado especialmente en la franja de edad de los 15 a los 29 años. Sólo aumentan, pero muy levemente, las franjas de más de 45 años, especialmente a partir de los 60, en correspondencia con las reagrupaciones familiares.
Por colectivos extracomunitarios, los que registran un descenso más acusado en el padrón durante el último semestre de 2009 son, por este orden: el ecuatoriano (3.318 personas menos), el boliviano (2.527), el peruano (1.296), el pakistaní (959) y el chino (882). En cambio, otras nacionalidades como los rumanos o los marroquíes continúan creciente, a pesar de que a un ritmo menos. El resultado final a enero de 2010 da un total de 1.234.068 personas extranjeras empadronadas en Catalunya, lo que equivale al 16,4 % (dos décimas menos que a julio de 2009) del conjunto de la población catalana, que ya supera los siete millones y medio de habitantes.
INTEGRACIÓN. Con todo, el director del Servicios Territoriales de Acción Social y Ciudadanía en Barcelona, Josep González-Cambray, recalcó que “el trabajo en inmigración no se ha acabado. Primero, porque siguen habiendo decenas de miles de entradas, aunque no salgan a las estadísticas porque se compensan con las salidas. Segundo, porque el grueso se quedará y ahora el gran reto que tenemos es su integración. En los próximos 10 años tienen que ser catalanes y catalanas iguales que el resto en derechos y deberes”.